domingo, 19 de abril de 2026
At the end of the day
Y yo en mis nubes y atardeceres. Que se acabe el día indica que lo has vivido, y que después viene la noche, tan oscura como rica y llena de sombras y matices...
domingo, 12 de abril de 2026
Abrileando
Unas gotas de agua, olvidadas por la humedad y la tormenta de la noche anterior sobre las hojas de los rosales. Calor, frío y humedad. Abril, mes crecedero...
viernes, 3 de abril de 2026
Luna de Semana Santa en Córdoba
Perseguidos por la Luna, la noche del miércoles Santo cae a plomo sobre los hombros de los turistas que vigilan que todo esté en su sitio...y detalles de pasión-tradición
miércoles, 25 de marzo de 2026
Por donde le da la gana
Es curioso, el sol sale cada día por un sitio diferente. Es más, yo creo que sale por donde le da la gana. ¿Y quiénes somos nosotros para culparle por esos cambios de horas y lugar diarios?
Nada, nadie somos. Nadie para juzgar la indolencia con la que se despereza por la mañana, la lentitud con la que, fijo en un punto del mediodía, se balancea para luego dejarse caer hacia el horizonte y regalarnos tules para vestir nuestras miradas...
martes, 24 de marzo de 2026
Contra la noche
La higuera de Manuel Reyes, luchando contra la noche y aprovechándose de la luz de una farola. Lo más terrible y sarmentoso que se puede ver a ciertas horas, y al principio de la primavera. Que la disfrute quien la vea y la aprecie en su desnudo esplendor
sábado, 21 de marzo de 2026
Día internacional de la poesía
Dos poemitas para pensar y sentir
Quien busca el oro, siembra la muerte
Entre árboles y ríos muertos
suena humillada la voz del campesino,
del hombre que vivió,
olvidado entre ramas y ríos.
Quien busca el oro, busca la muerte
Suena la bala mortal
en el pecho del hombre y su miseria.
Herida está la selva
rodeando con su aliento
al cadáver del camino.
Quien busca el oro, siembra la muerte
Suena el río, rumoroso y duro:
es un llanto que lo empuja hacia el mar.
Suenan los árboles gastados de amargura:
son pájaros que aterrados buscan una pluma,
o se arrancan unas plumas
para curar la herida de un hombre
aquél que murió por defender sus nidos.
Quien busca el oro, busca la muerte.
Suenan los caminos
de charcos y de sangre ya cubiertos.
Y las entrañas de la tierra
mueven los ríos, las montañas y los mares.
Caen las hojas de los árboles tan viejos:
son pesadas lágrimas
que expresar no puede la tierra.
Quien busca el oro, siembra la muerte.
Exterminados quedan los caminos
aquellos que construyó el hombre acribillado.
El cadáver engendrará un árbol
y el árbol un hombre
para sembrar la paz en el camino
y proteger bajo la infausta lluvia,
la vida de los pájaros sin nido.
Quien busca la paz, busca el camino.
París, 10-6-09
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